"- ¿Te pasa algo?
- No, nada.. estoy bien ¿por que?
- No se...
- Que estoy bien, en serio :p
- ¿no te lo estas pasando bien?
- ¿yo? ¡estupendamente!
- ¿te hemos hecho algo o algo te ha sentado mal?
- ¿comooooo? :o ¡¡que vaaaaaa!! ¡¡ni muchisimo menos, al contrario!!
- ¿que pasa, has quedao?
- nop
- ¿entonces porqué te vas? "
Me estoy haciendo amigo de mi desierto, y ya no lo veo como un enemigo a combatir. Forma parte de mí y de mi viaje, y así es como tiene que ser, me guste o no.
No puedo fiarme de mi brújula interior, pues demasiadas veces me ha llevado por un camino que yo creía real hacia un destino cuanto menos poco agradable, así que intento volverme ciego y sordo a lo que parezca obvio... al menos hasta que aprenda a distinguir. Con mucho esfuerzo intento abrazar el camino de la indiferencia y la frialdad, de la tranquilidad resultante del pacto con la monotonía y el ahogo sistemático de toda esperanza. No siempre lo consigo, y a veces, una retirada a tiempo es una victoria. He recogido tantas veces los jirones de mi corazón marchito y tantas veces he vuelto a intentar armar de nuevo el puzzle de ilusiones resquebrajadas que temo que empiecen a faltarle piezas y ya no se pueda reconstruir. No dejaré que vuelva a pasar o al menos así lo intento. No solo por mí, sino por el daño involuntario que se que provoca a las personas involucradas.
Mis esfuerzos, mis contados logros y mis numerosas derrotas, la perspectiva con la que me obligo ahora a mirar... todo ello está transformando poco a poco mi interior. Estoy intentando aprender a mirar sin catalogar, a no necesitar dar para recibir, a no dar todo por nada, a encontrar sin buscar y a disfrutar de todo en su justa medida.
Mi mente intenta despertar de su miopía poco a poco y el mundo se me revela distinto. Empiezo a ser capaz de ver más allá de la propia obsesión y aprendo a verme y a aceptarme, y no solo a soportarme. Este autoaprendizaje me obliga últimamente a la soledad, pero esta vez, elegida y buscada. Necesaria para ir aceptando los cambios y asimilarlos como tales. Intento cambiar la tela de mi cuadro personal, y sustituirla por un lienzo en blanco donde pueda pintar mi nuevo "yo" sin sombras que me empequeñezcan, me acoten o me acomplejen.
Me quedan muchas batallas por delante aún y se que no podré vencer en todas ellas. Intento ser mejor de lo que soy aprendiendo de mis errores lo más que puedo.
Tan solo intentarlo, a mí, me merece la pena el esfuerzo.
Nadie dijo que sería fácil.
Tampoco que llegue conseguirlo.
Tan solo es el principio de otro camino que intento seguir para salir fuera de un laberinto que siempre me lleva al mismo sitio. Un laberinto del que necesito salir de una u otra manera...
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